Las dimisiones pendientes del P$O€ , ¿para cuando?.No estaban esperando la de CAMPS, pues ahora les toca a ellos, pero se aferran a la poltrona.Como para votarles a estos.
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Caso Faisán: La investigación del chivatazo que se hizo a la banda terrorista ETA en mayo de 2006 para evitar una operación policial contra el aparato de extorsión de ETA destapó uno de los mayores escándalos de la democracia, en el que están implicados importantes miembros del PSOE. Actualmente hay tres procesados en el caso Faisán: dos altos mandos policiales de Rubalcaba y el que era entonces director general de la Policía, el cargo político, Víctor García Hidalgo. A pesar de su situación judicial sigue siendo secretario de Organización del PSOE de Álava y está siendo defendido a capa y espada desde Ferraz.

El caso también está salpicando a altos cargos del Ministerio. El nuevo ministro del Interior, Antonio Camacho, también aparece en el caso. Su teléfono móvil del ministerio, cuando era secretario de Estado de Seguridad, aparece dentro del tráfico de llamadas antes, durante y después del soplo a los etarras y habría recibido llamadas de García Hidalgo. Para el PP la responsabilidad en este caso llega incluso más alto y apuntan directamente a Pérez Rubalcaba, al que llaman la equis del chivatazo a ETA.

Manuel Chaves y los privilegios de su familia: El vicepresidente segundo también se ha visto salpicado por numerosos escándalos por las subvenciones que la Junta de Andalucía daba a las empresas que tenían contratados a sus hijos. El caso más sonado fue el de Matsa. El presidente del PSOE firmó la subvención de diez millones de euros a la empresa apoderada por su hija Paula, cuando debería haberse inhibido según la Ley de Incompatibilidades. Meses antes, el Ministerio de Industria había denegado esta ayuda por el alto riesgo de impago.

La cosa no quedó ahí y su hijo Iván también saltó a la actualidad tras hacerse públicos sus suculentos negocios con la Junta de Andalucía. El vástago del socialista andaluz se definía como comisionista de varias empresas que conseguían a su vez apetitosos contratos del Gobierno andaluz y de otra serie de administraciones locales gobernadas por el Partido Socialista.