Desde que el pasado viernes 17 de enero, la ministra Celaá amenazara a la comunidad autónoma de la Región de Murcia con acudir a en los tribunales por la cuestión del pin parental. Desde el lado del Gobierno, se han sucedido toda una serie de declaraciones al respecto, sobre que los hijos no son de los padres, que no son inscribibles en el registro de la propiedad, que el pin parental vulnera el derecho fundamental a la educación, y otras cuestiones más que no voy a enumerar porque estoy convencido que ya han leído y escuchado más que suficiente al respecto. Al respecto, no voy a matizar, corregir ni interpretar uno solo de dichos comentarios. Estamos ante un ejercicio soberbio de manipulación semántica y lingüística. Tratar de rebatir, con sus argumentos, es tan difícil como hablar con un tonto. Primero porque hay que ponerse a su altura, y segundo porque es seguro que se perderá la discusión, ya que los tontos, en eso, tienen mucha más experiencia.
fuente el correodemadrid.com
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